Eduardo, el papá de Vanessa Rial, la mujer que denunció a Jorge Cristian Martínez Poch por una pesadilla de 45 días, que incluyó una supuesta privación ilegítima de la libertad y presuntos maltratos físicos y sexuales, estuvo presente ayer en el inicio del juicio y, antes de que comenzaran a leer los lineamientos de la acusación, dijo “después de tres años, llegamos a este día con ganas de ver si podemos hacer justicia. Para que este delincuente, depravado y violador, pueda cumplir su condena. Que quede preso, así no le hace daño a otra mujer. Que la pena sea la más alta posible”.
FUERTE EXPECTATIVA
Con el tono pausado, el hombre agregó que “mucha gente ha quedado dañada por este individuo. No sólo mi hija, que tiene ganas de hablar, de contar cosas que nunca dijo, ni siquiera en su primera declaración”.
Sobre la versión de los hechos que brindará Vanessa ante el tribunal, Eduardo aclaró que “las circunstancias del momento impidieron que pueda decir todo lo que sufrió. Estaba drogada, en pésimo estado físico y psicológico. Incluso es el día de hoy que ve una película y le vienen a la cabeza imágenes de las cosas que le hicieron”.
Para el papá de la víctima, “si este hombre sale en libertad, va ha seguir haciendo daño. Pasa desde hace 30 años. Son muchas las personas afectadas. No hablo ni de Vanessa ni de las hijas. Conozco por ejemplo a una comerciante de la calle 39 que me dijo que ella también sufrió a esta persona y que no lo denunció por miedo a que salga y le hiciera algo. Ella nunca más pudo rehacer su vida. Está aterrada”.
Según Eduardo, la tarea que cumplió el fiscal de instrucción, Marcelo Romero, junto al juez que entendió en la causa, Jorge Moya Panisello, lo dejó “muy conforme”.
“Creo que se abrió un camino por la violencia de género. A partir de la difusión de este caso empezaron con las campañas `Ni una menos`”.
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